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La industria relojera suiza se tambalea

La realidad que se esconde en el declive de la relojería suiza está mucho más allá de lo simple aparente, como pueda ser la competencia de los smart watches. El “Swiss Made” de alto nivel no palpita sin China

El gran secreto de la industria relojera suiza es que hace ya muchas décadas que se esconden en una falta de transparencia total para poder continuar viviendo de su esplendoroso pasado. Cuando las inclemencias del tiempo les impedían trabajar el campo durante los meses de invierno, y muchos de aquellos laboriosos campesinos se refugiaban en sus casas y se dedicaban a trabajos manuales y artesanales, entre ellos a la creación de relojes de bolsillo, de sobremesa y de pared, hasta que a principios del siglo XX aparecieron los relojes de pulsera.

La tecnología ya” fabrica” más del 50% de todos los relojes de pulsera del mundo y su producción sigue creciendo en dos dígitos cada año 

Entre tanto empezaron a brotar las llamadas “manufactures”, pequeños talleres que poco a poco fueron creando sus marcas propias, que fabricaban in situ, y que muchas de ellas, como Vacheron Constantin, Breguet, Piaget… aún existen hoy en día (por cierto, estas marcas son las que hubiera podido comprar el grupo Louis Vuitton Moët Hennessy en lugar de Tag Heuer que no pertenece al mundo del lujo, y aunque LVMH disponga de mucho dinero y ha decidido entrar en la relojería de lujo suiza, pienso que no está bien aconsejado).

Aquellos tiempos gloriosos de la industria relojera suiza, a mitades del siglo XX, se los llevó el viento y desde entonces la manufacture ha ido perdiendo terreno a ojos vista, empeorando además por la introducción de los relojes de pulsera de cuarzo por Seiko.

Marcas como Omega, Longines, etc. iban substituyendo sus propios calibres y usando calibres ETA; pero eso sí, continuando usando sus propias marcas, como si fueran productos diferentes…Más tarde ETA iba trasladando sus fábricas a China, ya que los precios en Suiza ya no eran competitivos…, pero sin renunciar a continuar poniendo el “Swiss Made” en las esferas, aunque no sea verdad…

Las mayoría de las llamadas “fábricas de relojería suizas” hace  muchos años que, en lugar de fabricar sus propios productos como hacían antaño -la llamada “manufacture”-, se han convertido, con muy pocas y honrosas excepciones, en simples montadores de piezas fabricadas en su inmensa mayoría en Asia.

Un más que dudoso “Swiss Made”

En vez de invertir en la fabricación del producto, hoy en día, invierten en la publicidad de sus marcas, firmadas naturalmente por un más que dudoso “Swiss Made” -por más que antes bastaba que el 50% del coste de fabricación fuera suizo y que ahora lo hayan subido al 60%, el franco suizo está siempre muy fuerte y los salarios suizos son los más altos de Europa, o sea que con solo el montaje de las piezas, y si es necesario añadiendo un poco de química generosamente aceptada por la Fèdèration Horlogère Suisse, ya logran dar por buenos los porcentajes exigidos-, y que se venden a precios estratosféricos, debido al hecho que multiplican entre cinco a más de 10 veces el precio de los productos ensamblados, ya que no se basan en el coste real de los mismos, sino en la demanda de estos productos en el mercado.

Por consiguiente las marcas más solicitadas, encabezadas por Rolex, aún representan un muy substancial gran negocio.

Sin embargo, estas marcas más solicitadas representan un número muy pequeño, ya que para contarlas nos sobrarían dedos de nuestras dos manos. En la mayoría de estas marcas de lujo famosas en todo el mundo, su multiplicador ya está mucho más cerca del cinco que del 10. Por el momento la gran y rápida revolución tecnológica relojera producida a mediados de la pasada década, en solo cinco años ya fabrica más del 50% de todos los relojes de pulsera del mundo y su producción sigue creciendo en dos dígitos cada año, mientras que la producción de relojes tradicionales sigue decreciendo de año en año… Además el mundo digital ha hecho obsoleta la distribución de los relojes de pulsera tradicionales, y encima, estos relojes ya no atraen a la gente joven…

Aún quedan unas pocas marcas de relojes tradicionales de lujo suizos que producen substanciosos beneficios, pero estas marcas van camino a quedarse como marcas puramente testimoniales, a menos que decidan entrar en el mundo digital y convertir sus negocios en actividades transparentes, siguiendo las tendencias que marcan de forma clara e inequívoca el mundo moderno actual.

Por todo ello, la industria relojera suiza de hoy en día se tambalea y el desconcierto es evidente. La sabiduría popular dice: “Que rectificar es de sabios” y yo me pregunto: ¿Serán capaces de hacerlo?

Nuestro querido mundo relojero se está transformando radicalmente, pero no nos podemos dejar invadir por la nostalgia y debemos adaptarnos a los nuevos tiempos con la sonrisa en los labios, ya que este pequeño mundo relojero lo es todo menos aburrido.

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